BIENVENIDOS AL REFUGIO BOHEMIO, DONDE LA VIDA SIEMPRE HAY OPCIONES, DONDE SE PUEDE ELEGIR QUE ROPA PONERSE, COMO PENSAR, COMO VIVIR, COMO RESPIRAR... UN ARMARIO QUE CONTIENE CAMISAS DE POESÍA, VESTIDOS DE OXIGENO, PANTALONES DE ESCULTURA, BUFANDAS MUSICALES, ZAPATOS DE DANZA, Y UN AIRE DE FOTOGRAFIAS CON HOJAS REVOLTOSAS...
miércoles, 24 de febrero de 2010
UNA PERSONA QUE SE ARRIESGA ES LIBRE
sábado, 13 de febrero de 2010
REFLEXION DE "VERONICA DECIDE MORIR", POR PAULO COELHO
En mi libro 'Veronika decide morir', cuya historia transcurre en un hospital psiquiátrico, el director elabora una tesis acerca de un veneno indetectable que va contaminando el organismo con el paso de los años: el vitriolo.
Al igual que el organismo segrega la libido (el líquido sexual que el doctor Freud identificó, pero que ningún laboratorio consiguió aislar jamás), el vitriolo se genera cuando un ser humano está bajo los efectos del miedo. La mayoría de las personas afectadas logra identificar su sabor, que no es ni dulce ni salado, sino amargo -de ahí viene que las depresiones se asocien indisolublemente con la palabra "Amargura"-.
Todos los seres humanos tienen Amargura en su organismo -en mayor o menor proporción-, así como casi todos tenemos el bacilo de la tuberculosis. Pero estas dos enfermedades solo atacan cuando el paciente está debilitado, y en el caso concreto de la Amargura, el terreno para el desarrollo de la enfermedad está abonado cuando previamente ha germinado el miedo a lo que se conoce como "realidad".
Ciertas personas, movidas por el afán de construir un mundo en el que no pueda penetrar ninguna amenaza externa, fortifican exageradamente sus defensas contra el exterior (gente desconocida, lugares nuevos, experiencias diferentes) y dejan el interior desguarnecido. Partiendo de esta situación, la Amargura comienza a causar daños irreversibles.
El principal objetivo de la Amargura (o Vitriolo, que diría el médico de mi libro) es contaminar la voluntad. Las personas que sufren este mal van abandonando sus deseos, y al cabo de pocos años ya no consiguen salir de su mundo, pues gastaron enormes reservas de energía construyendo unas murallas altísimas con la intención de que la realidad fuese como habían deseado.
Al evitar los ataques desde el exterior, están limitando también el crecimiento interno. Siguen yendo a sus trabajos, viendo televisión, quejándose de los atascos y teniendo hijos, pero todo eso ocurre de manera automática, sin llegar a entender bien por qué actúan de esta manera -al fin y al cabo, todo está bajo control-.
El gran problema del envenenamiento por Amargura consiste en que todas las pasiones (odio, amor, desesperación, entusiasmo, curiosidad) dejan también de manifestarse. Transcurrido algún tiempo, ya no le queda al amargo ningún deseo. No tiene ganas de vivir, ni de morir. Este es el problema.
Por eso, para los amargos, los héroes y los locos resultan siempre fascinantes: porque no tienen miedo de vivir ni de morir. Tanto los héroes como los locos son indiferentes ante el peligro, y siguen adelante aunque todo el mundo les diga que no deben hacer determinada cosa. El loco se suicida, el héroe se ofrece al martirio en nombre de una causa, pero ambos mueren, y los amargos se pasan muchos días y muchas noches comentando lo absurdo y lo glorioso de ambas acciones. Ese es el único momento en que el amargo tiene fuerzas para encaramarse a su muralla de defensa y mirar un poquito hacia el exterior, aunque muy pronto se le cansan las manos y las piernas y regresa a su vida cotidiana.
El amargo crónico sólo nota su enfermedad una vez por semana: las tardes de domingo. Entonces, al no estar trabajando o inmerso en la rutina que alivia los síntomas, se da cuenta de que algo no va bien. Nada bien.
© Traducción del portugués: Diego Chozas Ruiz-Belloso
www.paulocoelhoblog.com
sábado, 23 de enero de 2010
viernes, 18 de diciembre de 2009
domingo, 13 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
ABURRIMIENTO DE ESCENOGRAFIA

Saber que una píldora te hace mas feliz que los cuchillos de la ilusión, es una anestesia de nuestras emociones terrenales, de nuestros martirios, de nuestras fugas a las cárceles de lo monótono, de la envidia de los placeres ajenos, saborear un planeta que solo desea bailar por si sola, sin recibir un trago del sol, o un sorbo de agua de la luna, es como deleitarse con una laguna que sabe a jarabe de ancianos... Sin unas alas que me haga volar sobre las lianas de la incertidumbre social hace que mis zapatos se vuelvan hierro y me hunda en lo mas fondo del aburrimiento de escenografía... Sin un público culto a quien recibir los aplausos de mis letras, sin una iluminación química q me ilustre mi existencia carnal y surrealista, es imposible encontrar un flotador anhelante de color verde, que me saque del estado de sinestesia y pueda proclamar la independencia a la felicidad en las células de mi coraje... Si mi verde esta vivo, mis pensamientos son sierras que desliza el tierno velo de la realidad, haciéndola una sopa de ideas entre moléculas de oxigeno y suspiros citadinos... Pero no es así, neuronas incapaces de relatar un cuento o de pensar en una mantequilla como juguete, hace que el smog del fracaso actoral de mi felicidad interna sea un manjar para los cuervos que disfruta como los arboles lloran, como las raíces que pueden ser relámpagos subterráneos y lastimar cuanto parasito quisiera, para que los inmortales pacten un día donde el sentimiento es nominado a toda una vida según la obra del máximo creador si no hay un publico a quien recitar palabras de agradecimiento por usar maquillaje en la gramática de los bohemios y sonadores... Entonces no desayunes a la tristeza, si la melancolía se puede apreciar cuando el sol da un ultimo glup glup y la noche con su polvo estelar proporciona alas de hada para teletransportarnos a las facetas de plena éxtasis donde el simple hecho de divagar, gemela de meditar, momentáneamente se obtiene felicidad en forma de píldora, y así termino mi ciclo... Entonces que el viento que encorva la maleza hacia el cielo infinito te otorgue la brújula en tus parpados para q te oriente hacia el norte del más profundo de los descansos astrológicos de tu alma cubierta de carne.
lunes, 26 de octubre de 2009
INSTANTES--- JORGE LUIS BORGES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.










